Juez frena deportación de mexicano padre de tres marines y abre vía a su residencia

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Adncoahuila

Un juez de inmigración puso fin al proceso de deportación contra Narciso Barranco, padre de tres marines estadounidenses, tras meses de detención y polémica nacional por su arresto en California.

En Estados Unidos, la ley puede ser un muro o una puerta. A veces ambas cosas. Narciso Barranco, un mexicano, sin papeles, conoció primero el muro.

Lo tiraron al suelo en junio pasado mientras trabajaba como jardinero frente a un restaurante en Santa Ana, California. Agentes federales lo esposaron y lo llevaron a un centro de detención. Tenía 49 años y tres décadas viviendo en el país. También tenía tres hijos que sirvieron en el cuerpo de marines estadounidenses. Eso no impidió el operativo ni el proceso de deportación que se abrió en su contra.

El Departamento de Seguridad Nacional defendió la detención. Aseguró que los agentes se sintieron amenazados y que Barranco había apuntado con su desbrozadora. La escena quedó instalada en la narrativa oficial de la ofensiva migratoria impulsada por el presidente Donald Trump. El caso se convirtió en símbolo: un padre indocumentado, tres hijos en el ejército y una política que no distinguía historias personales.

El 28 de enero, la jueza Kristin S. Piepmeier firmó la terminación del caso de deportación. Reconoció que Barranco es padre de tres ciudadanos estadounidenses que sirven en las fuerzas armadas, condición que abre la puerta a un estatus legal. Le retiraron el grillete electrónico. Suspendieron los registros. La ley, esta vez, fue puerta.

Pero el miedo permanece. Barranco dice que sale poco, que limita sus pasos a la misa dominical. Sabe que su residencia aún no está aprobada. “Fue una victoria”, admite. No se permite celebrarla del todo. En el país donde sus hijos portan armas con la bandera, él todavía camina con cautela. La justicia lo alcanzó. La tranquilidad, todavía no.