Morena blinda a sus figuras ante la presión de Washington
La defensa de políticos cercanos al obradorismo coloca al gobierno de Claudia Sheinbaum ante una difícil disyuntiva: preservar la cohesión interna de la 4T o responder a los señalamientos de autoridades estadounidenses. La soberanía nacional se convierte en el eje de una disputa que amenaza con escalar rumbo a las elecciones mexicanas del 2027.
Por: Jorge Arturo Estrada García | La protección del gobierno, de la Cuarta Transformación, hacia sus miembros destacados, ha configurado una relación muy tensa con las autoridades estadounidenses. El Palacio Nacional ha levantado un frágil y complejo equilibrio entre la narrativa de soberanía nacional, cohesión política interna y el cálculo diplomático. Es una trama muy riesgosa, ante la presión de Donald Trump y diversas instancias judiciales de Estados Unidos hacia nuestro país.
Es evidente, que la defensa irrestricta de los políticos morenistas se ha convertido en el verdadero límite de la negociación con autoridades del vecino país. La invocación de la soberanía nacional, no se activa con fuerza en los acuerdos operativos con Washington, sino en la negativa de Palacio Nacional a procesar o destituir a figuras señaladas directamente por agencias estadounidenses. Todo esto revela el temor a las fracturas internas y al creciente desprestigio del movimiento, en vísperas de las elecciones de junio de 2027 a nivel nacional.
Entonces, se evidencia en una marcada dualidad en la política exterior del gobierno de Claudia Sheinbaum. Así, la invocación de la soberanía nacional no se activa tanto en los acuerdos operativos con Washington, sino en la negativa de Palacio Nacional a procesar, destituir o entregar a figuras señaladas directamente por agencias estadounidenses.
Diversas fuentes han señalado que la protección a personajes de las cúpulas como el senador Adán Augusto López, el general Audomaro Martínez o el entorno cercano de la familia de Andrés Manuel López Obrador, comprendería garantizarles espacios de poder, fuero constitucional y representación partidista en Morena de cara a los procesos electorales de 2027.
De igual forma, esta estrategia intenta proteger a intermediarios o contratistas privados clave, como Amílcar Olán y algunos exfuncionarios locales, para impedir que los expedientes de agencias como la DEA, el Tesoro o el Departamento de Estado alcancen a las cabezas del movimiento.
Aceptar o respaldar las acusaciones judiciales de Estados Unidos implicaría admitir la penetración del crimen organizado y la corrupción en la cúpula de la 4T, lo que terminaría de destruir, la deteriorada, la narrativa central del movimiento articulada en torno al combate a la corrupción y la austeridad moral.
Sin embargo, la Casa Blanca persiste con sus señalamientos severos y represalias comerciales. Las cosas vienen intensas. Veremos.