El Maximato se ejerce: AMLO reaparece y deja a México debilitado rumbo al 2026
El expresidente incumple su retiro, regresa como jefe político y deja a su sucesora atrapada entre la corrupción, el desgaste institucional y una renegociación del T-MEC cada vez más compleja.
Por: Jorge Arturo Estrada García | Concluye el primer año del Maximato. Está claro que, Andrés Manuel, no cumplió, ni quiso cumplir, su promesa de mantenerse al margen de la política del país. No hubo discreción. El estallido de los casos de corrupción, que involucran a colaboradores cercanos, amigos y familiares obligó a, López Obrador, a reaparecer. Salió “a poner orden”, pero lo hizo desde la amenaza. En un video, dejó claro, que está dispuesto a regresar abiertamente a la arena política, si considera que el gobierno de su sucesora enfrenta riesgos. No habló como expresidente, habló como jefe político.
Ese gesto, sintetiza el problema de fondo: el legado de López Obrador es un legado tóxico. Acumula pésimos resultados y corrupción creciente. Los dictados, de su Plan C, marcaron la ruta hacia un esquema de poder concentrado, intolerante a los contrapesos y lleno de autoritarismo.
Así, México, cierra el año ya sin democracia y con un Estado de Derecho severamente erosionado. El proyecto político que prometía transformar al país lo encamina hacia 2026 sin superioridad moral, sin resultados verificables, sin seguridad en las calles, sin medicinas ni sistema de salud eficiente; y, sin progreso real para la mayoría de los ciudadanos.
La herencia pesa y el daño es evidente. La inseguridad se impuso sobre cualquier narrativa oficial. Hay más palabras mañaneras que paz en el territorio nacional. Los discursos de Palacio Nacional ya no conmueven ni convencen. Perdieron la magia. El dinero de las becas alcanza, apenas, para mitigar la precariedad cotidiana de millones de familias, pero no resuelve el deterioro estructural de un país atrapado entre la violencia, la informalidad y la falta de oportunidades de progreso.
En el Poder Legislativo, el balance es desolador. Setenta y dos leyes modificadas y quince nuevas aprobadas delinearon unas bancadas de borregos, oficialistas, sometidos e incapaces de realizar posturas dignas. Así, abundaron los personajes nefastos, más notorios por sus excesos y desplantes que por sus aportaciones al debate público. Terminaron convertidos en levantadedos disciplinados, replicando los peores vicios del PRI ancestral que tanto prometieron erradicar.
En consecuencia, la mutilación del derecho al amparo y la aprobación de un paquete económico con más impuestos y mayor endeudamiento completaron el cuadro. No hay crecimiento económico, no hay nuevas inversiones extranjeras que generen empleos formales y no hay señales de desarrollo sostenido. El gobierno atiende sus fracasos con excusas y reuniones públicas con empresarios y funcionarios mientras la realidad es contundente: cero crecimiento y nulo desarrollo. Para agravar el panorama, los recursos gubernamentales comienzan a agotarse. Ya no alcanzan. El endeudamiento se impone.
En el plano político interno, la presidenta está cercada. Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Gerardo Fernández Noroña y Andrés Manuel López Beltrán conforman un bloque que condiciona decisiones y desgasta su autoridad. Su rebeldía, y los casos de corrupción propios y de sus socios, terminaron por desprestigiar a la Cuarta Transformación. El relato de que eran distintos se derrumbó. La idea de que eran honrados dejó de ser creíble, incluso para los suyos.
A lo largo del año, los escándalos de corrupción estallaron en serie. Miles de millones de pesos y cientos de nuevos millonarios surgidos al amparo del poder quedaron al descubierto. Al mismo tiempo, las reformas legales que consolidaron el poder morenista destruyeron la confianza de los inversionistas extranjeros. Para colmo, las alianzas del régimen, con gobiernos de izquierda dictatorial, chocan de frente con los intereses geopolíticos de Donald Trump. El resultado es previsible: una renegociación del T-MEC compleja y riesgosa. México llega debilitado, dividido y con un gobierno que se resiste a soltar el poder, mientras el costo lo paga el país entero.
Vienen tiempos de tormentas. Veremos.