Maduro cae, Washington impone, México en la mira y Latinoamérica entra en zona de turbulencia

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Tras la caída del dictador venezolano, Trump endurece su discurso contra México. Vienen negociaciones comerciales con presión máxima y un continente en reacomodo forzado. La captura de Maduro no es ideológica: es estratégica. Estados Unidos busca cerrar el paso a potencias rivales y blindar recursos clave como el petróleo venezolano.

Por: Jorge Arturo Estrada | Latinoamérica se cimbra. El mundo observa, azorado. El dictador está en la cárcel. El petróleo venezolano es estratégico. La Doctrina Don-roe entra en acción, implacable. Trump les recuerda quién tiene el poderío. Él rediseña al mundo, del segundo cuarto, del siglo 21. Luego de la captura, y extradición forzada del dictador venezolano, Nicolás Maduro, Marco Rubio manda mensajes a Colombia y México. La delincuencia debe combatirse con fuerza y con resultados inmediatos, expone. Los estadounidenses no quieren esperar. Se les agota la paciencia. La operación no fue para imponer democracia, es un tema de seguridad, negocios y delincuencia, informan.

Maduro jugó a ganar tiempo, pero Donald Trump es impaciente; fue por él, y ya enfrenta a un juez en la corte de Nueva York. La “Operación Determinación Absoluta” tuvo un éxito impactante.

Los dictadores de la izquierda retro, de nuestro continente, reclaman soberanía. La oposición venezolana, está jubilosa, pero es cauta. Salió el dictador, pero no ha salido la dictadura, que persiste incrustada en cada sector de la población, argumentan.

Estados Unidos controla la situación, negocia con los herederos de Maduro. Trump opina sobre México con críticas tronantes, dice que tienen miedo y que él ofrece ayuda. El expresidente, Andrés Manuel López Obrador, irrumpe con un mensaje en defensa del régimen dictatorial venezolano. El Palacio Nacional, defiende la “soberanía de las naciones” y confía que a México no entrarán operativos de tropas estadounidenses.

Las acciones de Estados Unidos no son ideológicas; son parte de la agenda estratégica, en lo político y en lo económico.  América para los americanos, dicta el Despacho Oval. El mensaje es claro. La Casa Blanca no quiere que China, Rusia e Irán consoliden enclaves en este continente, tampoco que aprovechen sus recursos.

La democracia llegará, a Venezuela, después. Para México viene un 2026 turbulento. Iniciarán las conversaciones de los tratados de libre comercio. Trump trae las cartas ganadoras y negocia con una pistola cargada sobre la mesa. Veremos.