Morena: el autoritarismo que aplasta a la democracia mexicana

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Morena dejó de ser un movimiento y se consolidó como un partido de poder: millonarios, exprianistas y operadores del viejo régimen empujan una reforma electoral que amenaza, al país, con perpetuarlos por décadas. Con Pablo Gómez y Manuel Bartlett como referentes, Morena impulsa una reforma electoral que revive las peores prácticas del pasado y pone en riesgo la alternancia democrática.

Por: Jorge Arturo Estrada | Morena ya estableció su perfil autoritario. Es un partido integrado por políticos millonarios, exprianistas. A ellos les gusta exhibir su riqueza. Es un grupo indisciplinado, rijoso. Sus gobiernos generan pésimos resultados, en siete años. Se detuvo el progreso, se canceló la oportunidad. Ya destruyeron las instituciones democráticas de México. Ahora van por la ley electoral que les permita quedarse en el poder por décadas.

En Morena no hay demócratas, hay políticos en busca de poder y riqueza. Su experto en reforma electoral es Pablo Gómez, un personaje que nunca ha ganado una elección y que ha sido legislador cinco veces, plurinominal, por supuesto. En una ocasión fue candidato de mayoría, intentó ser diputado, en la ciudad de México, y perdió ante Gabriel Quadri.

Otro personaje memorable es, el propio, Andrés Manuel López Obrador, quien construyó su leyenda con base en quejarse, ruidosamente, de sus derrotas en diversas elecciones, alegrando fraudes. Posteriormente, construyó a su partido a imagen y semejanza del PRI. Para ello, se dio a la tarea de reclutar a políticos, de todos los perfiles, que aportaran cash a sus campañas presidenciales. Participó en tres, solamente ganó en una. Son un grupo de “Intocables”.

Adicionalmente, los guindas, cuentan con Manuel Barttlet que se hizo famoso por generar un fraude electoral en 1988. Los investigadores e historiadores lo señalan como el responsable, de dar la orden, de detener el cómputo de los votos de la elección presidencial, que ya marcaban favorecer al candidato de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas, contra el priista Carlos Salinas. Barttlet, secretario de gobernación priísta en ese tiempo, alegó que se había “caído el sistema”. Así pasó a la historia, el ahora destacado morenista.

 Lo cierto es que las computadoras no fallaron, era un mainframe, A9 de Burroughs, poderoso, de alta tecnología en esa época. Es un hecho que los resultados reales nunca se conocieron. Con la complicidad de un sector de la clase política, Barttlet habla de panistas, se ocultaron las actas y boletas en la cámara de diputados. Por años, estuvieron custodiadas por militares armados, sin acceso para nadie. Años después se destruyeron esos documentos, y votos, de un evento que constituye un parteaguas para el país. Uno que detonó la construcción de un sistema electoral autónomo, lejos de los gobiernos.

Ahora, anuncia una Reforma Electoral, autoritaria, con las excusas de ahorros financieros, esgrimidas por un gobierno derrochador. Un régimen, que regala cientos de miles de millones a Cuba en gasolinas, petróleos y contratos.  Son argumentos falaces.

Otra frase famosa del exdirector de la comisión Federal de Electricidad, de AMLO, que lo retrata e inmortaliza, es: “El que gana es el que cuenta los votos”. Para allá vamos. Será un retroceso brutal de 50 años. Será la restauración del Viejo PRI con chaleco guinda. Veremos.