Morena y la democracia en disputa: el camino hacia una elección sin contrapesos
El expresidente, Ernesto Zedillo, advierte sobre el debilitamiento de las instituciones, la pérdida de independencia de los órganos electorales y los riesgos de una contienda marcada por la intervención del poder público y de organizaciones criminales.
Por: Jorge Arturo Estrada García. | Morena es un peligro para México. El diagnóstico formulado por el expresidente Ernesto Zedillo, en el foro madrileño de Letras Libres, es un relato preciso del desmantelamiento institucional de México. Al señalar que, el país, ha perdido las condiciones necesarias para ser considerado una democracia representativa, Zedillo, le pone nombre a una realidad evidente: es la consolidación de una «autocracia electoral».
Así, va estructurando argumentos y establece que el mecanismo para edificar este régimen no fue a través del golpe militar tradicional, ha sido la destrucción sistemática de las reglas del juego democrático.
El expresidente, señala que la captura de una mayoría calificada «artificial», en el Congreso de la Unión, permitió a la corriente oficialista demoler la independencia del Poder Judicial y liquidar los órganos autónomos encargados de limitar el poder del Ejecutivo. Entonces, ya sin contrapesos regulatorios ni judiciales, la división de poderes ha quedado reducida a una ficción constitucional a una democracia simulada.
La elección judicial de 2025 sirvió precisamente como la prueba piloto de este nuevo modelo. Ese proceso operó como un descarado ejercicio de manipulación, clientelismo e intimidación. En el que intervinieron todas las instancias electorales, jugando papeles lamentables y bajo argumentos ridículos.
De esta forma, ya rumbo a las muy relevantes elecciones intermedias de 2027, el panorama es aún más desolador. Es evidente, y público, que el árbitro electoral y los tribunales encargados de calificar las controversias están subordinados al gobierno.
En estos escenarios, la contienda electoral carecerá de certidumbre e imparcialidad, abriendo la puerta al uso desmedido de recursos públicos y a la penetración de influencias criminales sin que existan vías legales efectivas para impugnarlas.
El espejo en el que México empieza a reflejarse es el de Venezuela, opina el expresidente. Zedillo, advirtió que cuando las instituciones electorales dependen del propio poder estatal, el régimen puede darse el lujo de ignorar el descontento popular y validar sus propios triunfos a cualquier costo.
Si la ciudadanía, y lo que queda de la sociedad civil, no reaccionan ante el colapso del arbitraje imparcial, que el escándalo de corrupción morenista de Guadalupe Taddei dejó claramente evidenciado. Entonces, el voto en 2027 se convierte en un mero trámite de legitimación autoritaria. En una democracia con tufo venezolano. Veremos.