Zedillo pone en duda la legitimidad de las elecciones de 2027

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Desde Madrid, el exmandatario sostiene que México ha perdido atributos esenciales de una democracia. Cuestiona el control de las instituciones electorales y advierte sobre los riesgos de una competencia sin garantías de imparcialidad.

México celebrará elecciones en 2027, pero, a juicio del expresidente Ernesto Zedillo, el país ya no reúne las condiciones necesarias para ser considerado una democracia. Advirtió que los próximos comicios podrían desarrollarse bajo una estructura institucional debilitada, con autoridades electorales sin independencia suficiente y riesgos de intervención del gobierno, recursos públicos y crimen organizado en favor de los candidatos oficialistas.

Durante su participación en un foro organizado por la revista Letras Libres, en Madrid, el exmandatario sostuvo que México se encamina hacia una “autocracia electoral”: un sistema en el que las urnas siguen abiertas, pero las condiciones de competencia y vigilancia del poder están comprometidas. Cuestionó quién resolverá las controversias electorales si, como afirma, el Tribunal Electoral se encuentra bajo control gubernamental. También puso en duda que existan mecanismos legales eficaces para investigar y sancionar las irregularidades que pudieran presentarse.

Zedillo vinculó ese escenario con las reformas constitucionales impulsadas durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Señaló la desaparición de organismos autónomos, la reforma al Poder Judicial y la mayoría calificada de Morena y sus aliados en el Congreso, que calificó de “artificial”. A su juicio, esos cambios redujeron los contrapesos institucionales y modificaron las condiciones bajo las cuales debe funcionar una democracia representativa.

El expresidente también señaló la elección judicial de 2025 como un antecedente preocupante. La describió como un ejercicio marcado, según sus palabras, por la manipulación, el clientelismo y la intimidación. Consideró que aquel proceso fue un ensayo de lo que podría ocurrir en 2027, cuando estarán en juego cargos legislativos y gubernaturas, en un escenario donde la imparcialidad de las autoridades y la intervención de actores ilegales serán asuntos centrales de vigilancia.

La advertencia llegó acompañada de una comparación con Venezuela. Zedillo sostuvo que algunos gobiernos utilizan las reglas democráticas para alcanzar el poder y después debilitan las instituciones que podrían limitarlo. Su diagnóstico es una acusación política, no una sentencia judicial; corresponde contrastarlo con hechos y respuestas institucionales. Pero plantea una pregunta que México no puede eludir: ¿basta con instalar casillas y contar votos para llamar democracia a una elección, si no existen garantías de competencia, imparcialidad y respeto al resultado?