Moody’s prende alerta fiscal: bajo crecimiento y deuda presionan a México
La calificadora mantiene a México en Baa3 con perspectiva estable, pero advierte que el débil crecimiento, el aumento de la deuda y el costo de los intereses reducen el margen de maniobra del gobierno.
La economía mexicana enfrenta una tendencia fiscal negativa por la combinación de bajo crecimiento, aumento de la deuda, mayores costos financieros y menor margen de maniobra presupuestal, advirtió Ariane Ortiz-Bollin, directora ejecutiva y responsable de riesgo soberano para las Américas de Moody’s Ratings. La especialista descartó que México se encuentre en una crisis o en una situación de “gran alerta”, pero advirtió que déficits fiscales persistentemente elevados, acompañados de una expansión económica débil, pueden incrementar la deuda y deteriorar gradualmente la confianza de los inversionistas.
El diagnóstico de Moody’s mantiene la calificación soberana de México en Baa3 con perspectiva estable, pero identifica restricciones estructurales que limitan la capacidad del país para elevar la inversión y la productividad. La agencia estima que la economía crecerá apenas 1.3% en 2027, por debajo del rango de 1.5% a 2.5% previsto por el gobierno. El promedio de crecimiento de la última década también refleja el problema: pasó de 3.7% en 1999 a 1.2% en 2025, de acuerdo con el reporte.
Uno de los principales focos de presión es la deuda pública. Moody’s calcula que pasó a representar 49% del PIB en 2025 y superará 52% en 2026, mientras el pago de intereses absorberá cerca de 18% de los ingresos gubernamentales, frente a 11% en 2021. A esta presión se suma la rigidez creciente del gasto por los apoyos recurrentes a Pemex, las transferencias sociales y otros compromisos presupuestarios. Para la agencia, el problema no es únicamente cuánto debe México, sino cuánto espacio fiscal queda disponible para enfrentar nuevas contingencias.
Pese al deterioro fiscal, Moody’s identifica fortalezas importantes: el tamaño y la diversificación de la economía mexicana, la estabilidad macroeconómica y el acceso privilegiado al mercado estadounidense. Sin embargo, esas ventajas no se han traducido en un aumento sostenido de la inversión ni de la productividad. Infraestructura insuficiente, informalidad, incertidumbre regulatoria y debilidades institucionales continúan limitando el crecimiento. Por ello, Ortiz-Bollin subrayó que la credibilidad de la política fiscal será determinante: México necesitará un plan de mediano plazo que permita elevar ingresos, contener las presiones presupuestarias y estabilizar la deuda antes de que la combinación de bajo crecimiento y altos déficits reduzca aún más su margen financiero.