Con carta de guerra, AMLO defiende a Sheinbaum y reta a Trump
El expresidente cuestionó la estrategia estadounidense contra los cárteles, calificó de intervencionistas las acusaciones del Departamento de Justicia y pidió al mandatario republicano alejarse de quienes promueven una confrontación con México. La carta exhibe la creciente preocupación del obradorismo ante el avance de la crisis bilateral.
Palenque, Tabasco. -Andrés Manuel López Obrador, el viejo político que se refugia en la espesura de Palenque, ha lanzado este 3 de junio una misiva de guerra y nostalgia que intenta blindar a su sucesora, Claudia Sheinbaum, frente al asedio judicial y político que llega de Estados Unidos. Con el estilo de quien conoce bien las alcantarillas del poder, el expresidente califica las acusaciones del Departamento de Justicia contra la élite política, de su movimiento, como una «práctica intervencionista» y electorera, destinada a debilitar a Morena y devolver el mando a una oposición «entreguista» y subordinada a los designios extranjeros.
Para el tabasqueño, la retórica de Washington no busca sanar la herida de la adicción al fentanilo, sino aplicar tácticas que tacha de «hitlerianas» —repetir mentiras hasta que parezcan verdades— para convertir a las oficinas estadounidenses en el gran elector de México de cara a 2027.
El mensaje critica la «guerra contra los cárteles» bajo el «Escudo de las Américas». Él dice que no es más que una escaramuza política para vulnerar la soberanía nacional bajo el pretexto del narcoterrorismo.
Lo más punzante del texto es la disección que hace de Donald Trump, distinguiendo al hombre con el que una vez pactó «en bien de sus pueblos» de la sombra beligerante que hoy amaga con intervenciones militares. López Obrador evoca con una mezcla de amargura y orgullo aquel tiempo de respeto mutuo, donde el magnate neoyorquino no hablaba de muros, respetaba la soberanía petrolera y hasta aceptaba devolver a generales detenidos como un gesto de confianza suprema entre caballeros de la política.
Sin embargo, el análisis de AMLO se enfoca hacia lo que considera traiciones internas” en la Casa Blanca, atribuyendo el giro agresivo de Trump a un grupo de «malos consejeros», fanáticos e inexpertos que lo embarcan en «vilezas y siniestras aventuras». Con el léxico del personaje que busca reflectores, insta al republicano a mandar «al carajo» a las rémoras, filibusteros y trepadores que lo azuzan a implementar una suerte de «ley fuga» extraterritorial, calificando estas amenazas de captura de capos en suelo ajeno como violaciones a los derechos humanos.
Este cierre de filas ocurre mientras el cerco se estrecha sobre figuras como Rubén Rocha Moya y la cúpula de la «4T», señalados por testigos protegidos en Chicago de haber pactado con «Los Chapitos». Mientras Washington pone la «pistola cargada» sobre la mesa condicionando el T-MEC a la entrega de políticos, López Obrador utiliza su pluma como última trinchera, negando la existencia de pruebas y denunciando un complot de la «ultraderecha» internacional para descarrilar a su proyecto de nación.
Al final, la carta es un réquiem por una diplomacia de «cabeza fría» que ha saltado por los aires y un llamado casi desesperado a que «regrese el otro Trump» para evitar una ruptura total. López Obrador se despide desde su refugio chiapaneco, con su discurso de un nacionalismo que intenta cubrir con el manto de la soberanía a las grietas de una crisis institucional que hoy tiene al gobierno de Sheinbaum contra las cuerdas.