El fin del mito de la invencibilidad: Coahuila descubre la fórmula para frenar a Morena

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La victoria del PRI este 7 de junio envía un mensaje contundente a la 4T: la inercia y los programas sociales no bastan sin trabajo territorial. Mientras el proyecto político de ‘Andy’ López se desmorona y el PAN colapsa por debajo del 3%, el voto consciente de las clases medias demuestra que el electorado no acarreable tiene la última palabra.

Por: Jorge Arturo Estrada García | Morena no es invencible. El PRI Coahuila envió un mensaje que cimbró a la Cuarta Transformación. Es cierto que esta norteña entidad no es México. Que su padrón electoral es muy pequeño. Pero, la lección que emana este 7 de junio de 2026 es poderosa y sencilla: cuando los ciudadanos se concientizan, activan y votan no hay inercias que lo resistan. La victoria electoral, del viejo partido tricolor, mostró las debilidades del partido guinda.

Ya es evidente que el nombre de Andrés Manuel López no es mágico. Ya se demostró en Durango y, ahora, en Coahuila, que su hijo Andy, sin carisma ni vocación de trabajo proselitista intensivo solamente cosecha derrotas. De igual forma, con los morenistas empeñados en sus negocios personales, escándalos de corrupción y juegos de poder internos, los votos masivos no les llegan en automático.

Un factor que destaca, también, es que en Coahuila el Partido Acción Nacional se desintegró con menos del 3 por ciento de los sufragios.  Esos votos de clasemedieros, no acarreables ni comprables, no se  le extraviaron al blanquiazul, ni se desvanecieron. Simplemente fueron directamente depositados al “enemigo de siempre”: El PRI.  El voto inteligente, es un voto útil.

Así, se rebasó la marca histórica de participación en las “elecciones huérfanas”, en Coahuila. En esta ocasión, se obtuvo el 51 por ciento de afluencia. En contraste con el menos del 40 por ciento del 2020. También, destaca, que el PAN registró menos del 3 por ciento de votación por primera vez en su historia moderna. También, se quedará sin diputados locales por vez primera en décadas, en esta entidad.

Al nuevo dirigente nacional panista, Jorge Romero Herrera, le fallaron sus diagnósticos.  Con su negativa de concertar alianzas electorales, con el PRI, la realidad le estalló en la cara. De igual forma, el Partido Verde y el Movimiento Ciudadano, también perderán su registro en esta entidad.

Tras los resultados de Coahuila, Alejandro Moreno, el dirigente nacional del tricolor, invita a al PAN nacional volver a aliarse para derrotar a Morena, el año próximo, en las mega elecciones de 17 gobernadores, 500 diputados federales y decenas de alcaldías y legislaturas locales.

La Becas del Bienestar no le bastaron. Al morenismo, le faltó trabajo intenso en tierra y candidatos buenos. En Coahuila, ellos están fracturados y además no cuentan perfiles atractivos. Son una colección de exprianistas y de improvisados a los que las circunstancias y los sorteos llevaron a las candidaturas y las dirigencias locales.

No se equivoquen. Cuando las clases medias, no acarreables, quieren castigar a los malos gobiernos se hacen sentir. Cuando se sienten satisfechos en materia de seguridad, buenos empleos y calidad de vida defienden a sus localidades con cientos de miles de votos. Ni más, ni menos.

Las cosas se ponen interesantes. Veremos.