El voto útil derrota a Morena y convierte a Coahuila en una señal de alerta nacional
El colapso histórico del PAN, la concentración del voto opositor en el PRI y la creciente movilización de las clases medias transformaron una elección local en un mensaje político de alcance nacional. La hegemonía electoral de Morena comienza a mostrar límites evidentes. Así, cuando los ciudadanos participan, el poder se tambalea.
Por: Jorge Arturo Estrada García | Coahuila no establece, por sí sola, el rumbo político de México. Su padrón electoral es relativamente pequeño y sus dinámicas distan mucho de las que predominan en el centro y en el sur del país. Sin embargo, los resultados de la elección del pasado 7 de junio establecen un enorme valor simbólico. El PRI no solamente conservó el control político de la entidad; también exhibió las fisuras de la Cuarta Transformación. La 4T, es un movimiento que durante años pareció avanzar de manera imparable. En esta ocasión, las urnas les recordaron luna verdad elemental de la democracia: ninguna inercia electoral es eterna.
La derrota, morenista, adquiere una relevancia especial porque ocurre en uno de los momentos más complejos para el oficialismo. La administración de Claudia Sheinbaum enfrenta crecientes presiones internas y externas. Así, el proyecto político construido alrededor de Andrés Manuel López Obrador comienza a mostrar evidentes señales de desgaste acelerado. Primero fue Durango. Después, Coahuila.
En ambos casos, Andrés “Andy” López Beltrán, el operador llamado a consolidar la expansión territorial del movimiento, acumuló reveses políticos. Su salida anticipada de la contienda coahuilense fue interpretada, por muchos, como el reconocimiento implícito de una derrota anunciada.
Los números son contundentes. El Partido Acción Nacional sufrió un colapso, histórico, al ubicarse por debajo del tres por ciento de la votación. Sin embargo, esos sufragios no desaparecieron ni migraron hacia Morena. Tampoco, se refugiaron en la abstención. Fueron transferidos, de manera pragmática, al PRI.
Lo ocurrido constituye un ejemplo, casi académico, de voto útil: ciudadanos que decidieron concentrar su respaldo en la fuerza política con mayores posibilidades de frenar al partido gobernante. El llamado voto inteligente encontró cauce y produjo resultados.
La participación ciudadana también dejó una lección importante. Coahuila rompió los registros tradicionales de una elección intermedia y alcanzó niveles de afluencia que parecían improbables hace apenas unos años. Cuando los ciudadanos perciben amenazas a su entorno, a su seguridad, a sus oportunidades económicas o a su calidad de vida, reaccionan. Entonces las urnas dejan de ser una simple formalidad democrática para convertirse en un instrumento de defensa política. Eso fue precisamente lo que ocurrió en esta elección.
Mientras tanto, el panorama nacional se torna cada vez más complicado para Morena. Las acusaciones de presuntos vínculos entre figuras cercanas al oficialismo y organizaciones criminales, formuladas desde tribunales estadounidenses, han colocado a la relación bilateral en una zona de alta tensión. También a muchos personajes guiados cerca de la cárcel. Las investigaciones, los señalamientos públicos y la presión diplomática han erosionado uno de los pilares fundamentales del obradorismo: la narrativa de la superioridad moral. En ese contexto, la elección de Coahuila rápidamente pasó de ser un episodio local para convertirse en una advertencia nacional. Ya quedó claro que cuando los ciudadanos deciden participar, las certezas del poder comienzan a tambalearse. Veremos